Qué ridí*** resulta alabar libremente desde un medio de prensa peruano a Fidel Castro, colocando de paradigma de democracia y buen gobernante a este tirano (49 años en el poder y se aleja porque está al borde de la muerte, pero deja a su hermano); a este asesino (¿o no recuerdan el paredón?); a este guillotinero de las libertades (desde la de opinión hasta la de tránsito), a sabiendas de que en Cuba nadie puede publicar una sola línea –a favor, claro está– de la miríada de opositores que tiene la dictadura castrista. Y es que hay de todo en este valle de lágrimas. Desde panegiristas de Castro, Mao, Pol Pot, Lenin, Stalin, y toda esa partida de ***s opresores de sus pueblos, hasta quienes ponen la negra historia castrista en su real dimensión. Entre los primeros están quienes escriben sandeces como esta: “Nunca la Humanidad podrá agradecer lo suficiente a Fidel Castro que, cuando la contrarrevolución criminal, la mafia, el nazismo y el imperialismo se apoderaban del campo socialista euro-asiático liderado por la URSS de 1989 a 1991, levantó en alto la Bandera del Socialismo, del Marxismo Leninismo y de la Revolución.”
¡Qué vergüenza ajena! Qué panegirismo para lamepisos dedicado a un déspota como Castro, un tirano que prohibiría que aparezca publicado un solo loor al capitalismo, por ejemplo, en el único diario cubano –Granma- o en la solitaria estación televisiva que hay en Cuba, ambos medios controlados al milímetro por la maquinaria castrista. Y qué contrasentido eso de exaltar al dictador y a la vez criticar al gobernante demóc*** que permite que circulen libremente diferentes ideas en los más variados medios de comunicación. Porque recordemos que los zurdos no se contentan con idolatrar a Castro y a sus pares, sino que en simultáneo repudian a los regímenes que precisamente consienten la difusión de adulaciones a íconos de la tiranía y el genocidio más puro, como es el caso de Castro y compañía.
Qué irónico resulta contemplar a estos rabanitos criollos aplaudiendo a rabiar al dictador de Cuba, mientras en su patria exigen ¡libertad! a gritos, se rasgan las vestiduras reclamando democracia, e injurian al gobierno elegido por el pueblo –cosa que hace medio siglo no ocurre en Cuba– cuando se atreve a poner a disposición del Poder Judicial a sediciosos que bloquean carreteras, queman propiedad privada y pública, ponen a menores de carne de cañón para dramatizar sus reclamos personalistas, y acaban generando la muerte de gente inocente, a sabiendas de que en Cuba nadie –literalmente ni una sola persona– puede protestar en plazas y ciudades contra alguna medida del gobierno castrista, si no quiere acabar muerto o preso de por vida.
Basta de falsos juicios, de engaños a la población, de mentiras para seguir mamando del doble discurso. Pero la verdad no va con la izquierda. Fue, es y será siempre el bastión de la falacia y la hipocresía. |