
Son dos comunidades de la etnia Shawi, ubicadas muy cerca de Yurimaguas de fácil acceso a través de la carretera afirmada Munichis – Nuevo Arica.
San Antonio de Saniyacu y San Juan del Armanayacu, viven en conflicto social por la delimitación de su territorio y evidentemente por otros intereses como la explotación de madera a vista y paciencia de las autoridades del sector agricultura y forestal, según denuncian algunos mestizos que tienen sus sembríos en San Juan.
El sábado 8, los comuneros de San Juan del Armanayacu, en compañía del veedor forestal de CORPI (Coordinadora Regional de Pueblos Indígenas) Juan Tapayuri Murayari, organizaron una visita de supervisión de una trocha hasta el punto de referencia limítrofe con San Antonio, y antes que lleguen al punto indicado, al promediar las 12 del medio día, fueron interceptados por comuneros de San Antonio de Saniyacu, quienes con machete y palos en manos, golpearon a los de San Juan, produciéndose una batalla campal en plena selva, sin importarles la presencia de mujeres e incluso niños en el escenario de los hechos.
Tras media hora de gresca, los más afectados resultaron los de San Juan, quienes recibieron palos en el rostro y cabezas, que dejó como saldo 11 heridos, de los cuales 7 con lesiones de gravedad fueron trasladados al Hospital Santa Gema para recibir atención por emergencia.
Ranfor Capuena Marichi, agente municipal de San Juan, denunció que los de San Antonio liderados por sus autoridades, les atacaron primero sin mayores argumentaciones, cuando supervisaban la trocha ancestral que abrieron para que puedan desplazarse.
Otros moradores como Segundo Ríos, Elmer Lancha y el teniente gobernador de San Juan Miguel Lomas Pizango, manifestaron a la prensa, que el veedor forestal de CORPI, Juan Tapayuri, esposa e hijo, fueron retenidos por los comuneros de San Antonio, contra sus voluntades, para luego ser liberados.
Las autoridades de San Juan también denunciaron que la Policía Nacional fue alertada de estos hechos, pero en ningún momento llegó a la escena del enfrentamiento.
Los heridos fueron conducidos a Yurimaguas, con el apoyo de otras personas que tienen sus furgonetas y trabajan por la zona y denunciaron también que el técnico de Salud de San Juan no se encontraba en su puesto para brindar los primeros auxilios.
Juan Tapayuri Murayari, informó a esta corresponsalía, que junto a su esposa y menor hijo de 4 años de edad se encontraba de visita en San Juan y fue invitado por las autoridades a visitar la trocha, pues tenían planificado llegar hasta el punto de referencia denominado cedro a 4 km de distancia que ancestralmente han cuidado, pero que no se ponían de acuerdo con san Antonio pese a la intervención de las autoridades competentes de la provincia de Alto Amazonas.
Cuando recorrieron dos km, fueron interceptados por moradores de San Antonio de Saniyacu, quienes les esperaron camuflados en una chacra, la que destruyeron y golpearon con palos a los de San Juan.
“A mí que solo acompañaba a los de San Juan, me responsabilizaron de programar esa visita sin comunicarles, por lo que me agarraron, me golpearon por la espalda y a mí esposa, le cogieron por el cuello hasta el punto de intentar ahorcarla y le quitaron su mochila, donde estaba mi celular, GPS, cámara fotográfica y también la golpearon”, sostuvo.
“Mi hijo que lloraba cuando a su madre le ahorcaban, fue criminalmente golpeado por una mujer shawi, quien de una cachetada le voló sus dientes. Después nos llevaron a su comunidad, donde quisieron golpearnos desnudos y botarnos al río, pero parece que reflexionaron cuando les dije que voy denunciarlos ante la Policía. Luego de maltratos psicológicos, nos liberaron y salimos por nuestra propia cuenta del lugar”, testimonió Tapayuri.
Juan Tapayuri, también denunció que el conflicto es por la explotación de madera existente en estas comunidades nativas, pues hay terceras personas de Yurimaguas interesadas en el permiso forestal existente que alimentan estas agresiones entre estos dos pueblos hermanos. Incluso dijo que este caso conoce la fiscalía especializada en materia ambiental y nunca ha hecho nada, por la explotación irracional de la madera.
Hasta el cierre de este despacho, los comuneros de San Antonio no se pronunciaron.
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